RETALES DE POESÍA DE UN TAL VEZ Y ENTONCES COMPRENDÍ Siendo un infante tan sólo observaba la vida pasar, y tú, no obstante, solías cantarme los cuentos del hambre, de un mundo sin mar. Murió la brisa, fue todo un solar, yermo, olvidado, lo que allí vi, recuerdo tus manos inertes en mí. De pronto, te fuiste, Y entonces comprendí. Calzada va la novia Con traje de lagarterana paseaba a la novia, Benito, presumiendo así de palmito ante la audiencia toledana. Mas no calzaba botas, sino un par de zuecos, sencillos pero discretos. ¡Estaba a pedir de boca! —decían los expertos— quedando boquiabiertos por tamaña moda loca. Corrió la voz cual viento que mueve el molino. Y como si fu...